Las convulsiones, esos tremendos episodios relacionados a crisis del sistema nervioso, no son exclusivas de la raza humana como muchos pueden llegar a creer: si bien este tipo de escenarios suelen relacionarse de manera directa con la epilepsia, lo cierto es que las convulsiones en los perros pueden tener su origen en distintas dolencias y es importante saber un poco más acerca de ello para estar preparados para afrontar episodios de convulsiones de la mejor manera posible. Por supuesto que ante la primera aparición será imprescindible comunicarnos con nuestro médico veterinario para que pueda revisar a nuestra mascota y determinar con seguridad el origen de las convulsiones.

¿Por qué aparecen las convulsiones en perros?

Como comentamos en el párrafo anterior las convulsiones suelen asociarse a los seres humanos y a enfermedades típicas del sistema nervioso como la epilepsia, pero lo cierto es que los caninos también pueden sufrirlas y no siempre en virtud de dicha enfermedad, pudiendo ser signo de otra enfermedad que se encuentra latente y que ha producido el episodio. Veamos algunos de los orígenes más frecuentes:

Golpes y traumatismos. Uno de los orígenes más frecuentes de las convulsiones caninas tiene que ver con los traumatismos craneales: los golpes en la zona de la cabeza pueden ocasionar convulsiones tanto en el momento del traumatismo como incluso horas y hasta días posteriores al episodio. Si nuestra mascota se ha golpeado, debemos brindar este dato al veterinario al consultar por las convulsiones.

Tumores. Cuando no se encuentra ninguna otra causa que les haya dado origen, se debe sopesar la posibilidad de que exista algun tumor en la cabeza del animal que produzca dichas convulsiones. Estos vienen acompañados de otro tipo de síntomas como dificultades motoras que impiden al animal desarrollar sus actividades básicas y hasta caminar con normalidad.

Infecciones. Algunas enfermedades de tipo infecciosas pueden provocar en un perro situaciones de convulsiones bastante fuertes, como el conocido parvovirus y hasta el moquillo. Estas enfermedades infecciosas se pueden prevenir aplicando las vacunas correspondientes y haciéndole al animal las revisiones medicas adecuadas de manera periódica.

Problemas de índole metabólicos. Dolencias del metabolismo como la hipoglucemia o la hipocalcemia pueden generar episodios con convulsiones en el perro. Si dichas enfermedades se mantienen controladas, estas no deberían volver a suceder de cara al futuro.

Intoxicaciones. Finalmente pero no menos importante las intoxicaciones de los perros con elementos farmacológicos o incluso productos de uso humano que no son aptos para el consumo también pueden provocar una convulsión e incluso más de un episodio. Por eso es fundamental que evitemos darle medicinas humanas a los animales, siempre acudiendo a nuestro veterinario de confianza para que nos ayude ante cualquier situación.

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